El Banco de España detectó y toleró el escándalo de las preferentes desde 2009, instando incluso a las entidades a convertirlas en acciones


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Un informe realizado por el supervisor en 2009 alertaba del riesgo de las participaciones preferentes y otros productos híbridos de ahorro que las entidades financieras estaban utilizando para reforzar su capital. En dicho informe ya se apuntaba la necesidad de “favorecer un mayor peso de las acciones ordinarias” en los balances de los bancos. Así, se empezó a ‘sugerir’ a las entidades que canjearan las preferentes y otros productos por acciones.

El Banco de España elaboró en 2009 un informe en el que alertaba de la elevada complejidad de lasparticipaciones preferentes y otros productos híbridos de ahorro. Dicho documento aparece en la Revista de Estabilidad Financiera del Banco de España y, lamentablemente, se quedó en eso, en un mero informe, una mera advertencia tras la que el Banco de España, CNMV y Ministerio de Economía y Hacienda deberían haber evitado la creación de un auténtico corralito que ha permitido el secuestro de más de 30.000 millones de euros procedentes del bolsillo de cientos de miles de pequeños ahorradores, ahora convertidos en la mayoría de los casos en accionistas forzosos de las entidades financieras que les han ‘ofrecido’ la posibilidad de cambiar las participaciones preferentes por acciones.

“Al igual que ha ocurrido con otras innovaciones financieras, la complejidad y la falta de homogeneidad de estos productos dificultan su valoración y explican su escasa liquidez en mercados organizados”, reza el documento. Es más, “las características distintivas de estos instrumentos (riesgo de extensión del plazo, riesgo de diferimiento en el pago de cupón, riesgo de subordinación, etc.) hacen que sea difícil adaptar los modelos de valoración de deuda a este tipo de productos, por lo que, a la hora de valorar el riesgo, los inversores (incluso aquellos más sofisticados) han descansado en la valoraciones que sobre cada instrumento hacían las agencias de rating”, se asegura.
 

Las participaciones preferentes fueron comercializadas masivamente entre particulares como si fuesen depósitos desde 2007 hasta 2011, sobre todo porque reforzaban el capital de las entidades bancarias. Y eso que desde la entrada de la regulación MiFID alrededor de 2007, bancos y cajas tenían la obligación de informar sobre los peligros de cualquier inversión, realizando una serie de pruebas que no cumplimentaron correctamente en la mayoría de los casos.
 

Alto grado de complejidad
 

El informe también pone de manifiesto la ineficacia del Banco de España, encargado de la estabilidad financiera y bajo cuya supervisión se creó el ‘corralito’ de las preferentes: “Estos instrumentos tienen un grado de complejidad que no solo dificulta la valoración del producto por parte de los inversores, sino que, además, al combinar características del capital y de los fondos ajenos, hace que sea complicado valorar el riesgo de liquidación de la empresa, dificultando la valoración del resto de instrumentos de financiación. En el caso del sector financiero esto puede llevar a errores en las valoraciones con consecuencias tanto en la solvencia de las entidades individuales como en la estabilidad financiera del sistema”, se indica.
 

Respecto a las emisiones de participaciones preferentes, ya se advertía de que “durante 2008 se observa un importante repunte como consecuencia de los planes de rescate del sector financiero y de las dificultades que encontraban las entidades bancarias para obtener recursos propios en forma de acciones ordinarias” y se apuntaba que los reguladores estaban inmersos en un proceso que pretendía “favorecer un mayor peso en el tier 1 –capital de máxima calidad- de las acciones ordinarias en los tiempos buenos”. 


Es decir: mientras se detectaba y toleraba el escándalo de la colocación masiva de participaciones preferentes, se daba también la receta a la banca para solucionarlo a su favor con el paso del tiempo: cambiarlas por acciones. Lamentablemente el ‘corralito español’ se tejió con la complicidad del Banco de España que, una vez más, se comportó como una auténtica patronal bancaria.


ADICAE comenzó la lucha social y judicial en octubre del año pasado cuando miles de consumidores acudieron a nuestras sedes alarmados porque no podían recuperar su dinero. Durante todo este tiempo nuestra asociación ha planteado varias denuncias ante la CNMV y la Justicia, y sigue luchando con medidas legales de todo tipo

Fuente:  http://usuariosdebancayseguros.adicae.net/index.php?articulo=863
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