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    martes, 10 de julio de 2012

    El "Nuevo Orden Mundial" en marcha



    Los temas de las finanzas están llegando cada vez más a las discusiones de la calle, aunque solo sea para decir que no se comprenden. Hace un par de días charlaba con un amigo.
    Me hizo reflexionar en una cosa: a menudo los medios de comunicación nos llevan a moderar lo inmoderable y, en definitiva, a llamar a las cosas por su nombre.

    Mi amigo Raúl lo tiene claro: el problema no es un problema de liquidez meramente, es un problema estructural del sistema.

    Los bancos han organizado una economía puramente especulativa en la que, sin producir un solo gramo de riqueza, obtienen fabulosos beneficios. 



    Para colmo, y al revés que una empresa cualquiera, si les sale mal el negocio es el Estado, o sea todos, quien tiene que ir a "rescatarles". Lo malo es que yo empecé tímidamente la discusión diciendo que era un problema de liquidez. Grave error. Y peor aún: en realidad yo nunca he pensado eso; al menos no solo eso. 

    Desde esta columna se ha intentado una y otra vez, a veces incluso cargando las tintas, formular un modelo económico alternativo impugnando el existente.

    En definitiva, se ha buscado un modelo "sumiso" -esa es la palabra- a la esfera trascendente del hombre, en el que quede claro que es precisamente esa falta de sumisión, verdaderamente diabólica, donde está la raíz de todos nuestros males materiales y buena parte de los espirituales ("Ni ´los bancos´, ni ´los ricos´" 2.7.2011). 



    En esta línea, siempre se ha subrayado aquí la enorme diferencia entre la economía especulativa y la economía productiva (véase, "Sobre la economía de nuestro tiempo" 3.12.2010; "La gran desconexión" 7.1.2011 o "La crisis del ´Estado de Bienestar´" 28.1.2011).

    Hemos repetido hasta la saciedad que la liquidez no llega al tejido productivo porque su ausencia beneficia a los bancos. Hemos denunciado que los bancos mintieron tanto con sus "productos financieros" -totalmente especulativos- que ahora sus balances contables cojean. Se hallan entrampados en sus propias redes, como explicamos en artículos anteriores, y procuran sacar beneficios a cuanto hallan en el camino. Por eso se ha señalado en esta misma columna el fracaso natural de los rescates ("El suicidio de Grecia" 13.5.2011), la estafa de las "agencias de ´rating´" ("La UE baja a "Moody´s" tres escalones su calificación" 7.10.2011) y, por último, se ha denunciado tanto la estafa del equilibrio presupuestario como marco general de la macroeconomía como la inflación, a modo de espantajo con el que congelar la masa monetaria ("Economía popular contra economía oligárquica" 29.4.2011;"Por qué la reforma constitucional sirve a los mercados" 10.9.2011).

    Por si fuera poco, desde esta columna se ha subrayado la necesidad de, llegado el caso, intervenir la banca cuando se juzgue necesario desde el poder político ("Eurobonos y financiación" 2.9.2011) y, finalmente, hemos señalado la profunda raíz antropológica de las convulsiones económicas de nuestro tiempo ("Una encíclica para la renovación" 9.7.2009). Y esto solo que recordemos tras un somero examen a los más de 500 artículos publicados desde principios de la década del 2000 en esta columna.

    ¿A donde queremos llegar? Pues a que es necesario romper con lo existente. Cuando escribo estas líneas, tras meses y meses de "ajuste y austeridad", con una profunda desmoralización que se palpa en cada persona con la que hablas, resulta que no merecemos "la credibilidad" de los mercados: la prima de riesgo está más alta que nunca. Esto significa que nadie quiere pagar por la deuda española y que, por tanto, el Estado tiene enormes dificultades para financiarse pese al esfuerzo realizado, teóricamente en la dirección correcta.

    Después del sufrimiento, con millones de compatriotas que están pasando "las de Caín", todo sigue igual o peor. Mario Draghi informa de que las tuercas no han sido aún suficientemente apretadas. Tan magno irresponsable afirma que son necesarios aún más recortes. En los próximos días veremos cómo el poder bancario se dispone a echar un pulso al Estado ya que la prima de riesgo se ha disparado a causa de que los mercado han creído que "la línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros ofrecida por el Eurogrupo a España computará como deuda (por el recargo de intereses) y en consecuencia, tendrá impacto sobre el déficit público". ¿Y por qué lo han creído? Porque así lo ha dicho Eurostat. Pero según explica acertadamente ABC, "si el Gobierno impone a los bancos un interés superior (el comisario Almuniahabló de tipos al 8,5%), el impacto en el déficit no tendría efecto. Si el FROB es quien inyecta directamente el capital, el impacto dependerá de cómo se califique a la operación. Es decir, si se considera como una inversión financiera del Estado con la que espera obtener beneficios, no como gasto público, no aumentará la deuda de las arcas públicas" (14.6.2012).

    ¿Quien se impondrá finalmente: los bancos que no quieren pagar un interés al Estado o éste por querer equilibrar las cuentas como le exigen? Nótese, que esa línea de crédito es dinero europeo y que el BCE se niega sistemáticamente a intervenir alegando una lectura sesgada de sus propios estatutos, que le permiten aducir la excusa de su vigilancia sobre la "estabilidad de los precios". En resúmen, cada uno permanece en su papel: el Gobierno Español a las órdenes de la ortodoxia de Bruselas, el BCE vigilando por el interés de los mercados fundamentalmente especulativos, Bruselas haciendo de "brazo político" del BCE en un ejemplo claro de lo que es la función política sometida a una función financiera pervertida. Naturalmente, el común de los mortales, el pueblo llano, padeciendo cada vez más.

    Por eso causan especial irritación artículos como el de Luis Ventoso ("Es Asia, no hay más") que, enABC, nos dice que "tras más de 500 años de indiscutida hegemonía occidental, va y nos toca vivir en el instante en que comienza el declive de Europa y la balanza vuelve a bascular hacia Oriente. Podemos lanzar toneladas de hielo del BCE sobre las llamas de la prima, parchear los bancos manirrotos, ser más austeros que Diógenes, dejar en el chasis el Estado del bienestar… Pero el problema de fondo seguirá ahí: Oriente ha despertado y produce más y más barato. Nos barren en número. Están dispuestos a consagrar su vida solo al curro. Fabrican a precios imposibles, porque carecen de los derechos laborales que por fortuna hemos conquistado en la Europa democrática. Y huelga decir, claro, que son tan inteligentes como nosotros".

    Lo que Ventoso ve como una especie de "ley de la naturaleza", una necesidad inserta en la lógica de las cosas, no es más que el producto de décadas de ideas fracasadas, unas ideas que nos son enormemente cercanas. Ventoso se asombra de una mujer china que trabaja 24 horas al día 7 días por semana. No piensa que hace eso porque el Estado español, que ha permitido la compra de deuda soberana por China, vendiendo así nuestra soberanía, hace la vista gorda ante una estrategia comercial que hace caso completamente omiso de las leyes de nuestro país -las mismas que el Estado aplica a los españoles a rajatabla- y que hace de la ilegalidad una norma de vida comercial.

    Por supuesto, los orientales no producirían más barato si las fábricas y las manufacturas occidentales no se hubieran largado allí con la aquiescencia de nuestra clase política. Es Occidente -el Occidente liberal y democrático- el que ha creado ese Oriente tan "competitivo", con la China esclavista a la cabeza. Y ahora es ese Oriente el que va a "barrernos" a causa de décadas de ideas periclitadas y profundamente erróneas.

    Lo que a este tipo de artículos se les escapa es que las "economías emergentes" no va a mejorar en cuanto a derechos sociales y dignidad de la vida humana pero nosotros sí que vamos a tocar fondo. En realidad, "Asia", que diría Ventoso, es el ariete que utiliza la globalización contra todo cuanto de nacional existe en Occidente. La crisis europea pasará nivelando a todos nuestros países por lo bajo y creando la "necesidad" de una "mayor integración" fiscal, bancaria y monetaria. Todo esto no es otra cosa que el "Nuevo Orden Mundial" en marcha, con la consiguiente destrucción de los Estados-nación.

    En suma, nada de lo que hay nos sirve. Tenemos un panorama intelectual al nivel de bono-basura, que diría Moody´s, pero que cumple su función de facilitar a la población una ideología de consumo lo suficientemente simplista como para generalizar el borreguismo generalizado. A esto se suma que la economía liberal capitalista es un absoluto fracaso del que no se puede esperar más que estupidez, decadencia y corrupción. Por último, la clase y el sistema político que lo ha permitido están en función de ese modelo económico. Así que hoy, más que nunca, son necesarios rebeldes, como mi amigo Raúl, gente que no tema pisar lo que tantos consideran intocable y que no trae otra cosa que perdición y ruina. Más aún en la economía, donde existe tanto servilismo académico y tanta cobardía disfrazada de ortodoxia.

    Fuente:  http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=122221&cod_aut=

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