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    martes, 10 de julio de 2012

    SEGUNDO RESCATE DE ESPAÑA


    Antes de las elecciones generales había advertido a los votantes que Rajoy podría pedir el rescate, y de nuevo lo hice cuando se cumplieron los 100 días de su Gobierno. Finalmente la víspera de que se pidiera publiqué el post El Rescate de España, que fue solicitado al día siguiente, sábado, pese a que el día anterior, después el Consejo de Ministros del viernes, Soraya Sáenz de Santamaría trataba de desmentir lo que era inminente.Hoy, cuando el bono español a 10 años ha superado el 7 % que implica, de mantenerse así varios días, que España ya no puede financiarse en los mercados, publico este post, aunque no quiere decir que nos vayan a rescatar mañana... Sin embargo antes o después acabaremos rescatados por segunda vez.

    Recomiendo encarecidamente la lectura de aquel post, El Rescate de España, porque el presente es en la práctica una extensión del mismo. Derivado precisamente de ese rescate. No voy a repetir los argumentos que entonces defendí en contra del rescate, que siguen siendo los mismos, pero sí trataré de diferenciar el uno del otro.

    EL PRIMER RESCATE


    El rescate que se ha pedido fue para el saneamiento del sector financiero por un importe máximo de 100.000 millones de euros (el 10 % del PIB español), y aún están por concretar los términos en los que será entregado, así como las condiciones que se exigirán a cambio. Pese a la insistencia del Gobierno en llamarlo “crédito financiero” lo cierto es que el dinero saldrá de alguno de los Fondos de Rescate europeos, por lo que es un rescate formal. Como había dicho en el post, este rescate tiene unas consecuencias perniciosas para el estado, es decir, para todos nosotros. Y, como entonces había anticipado, se han hecho notar con una rapidez fulminante: caída drástica de la confianza de los mercados en España, aceleración de la fuga de capitales, rebaja de la calificación de las agencias de rating, tanto al estado como a la propia banca, y subida de la prima de riesgo, que desde la petición del primer rescate ha estado casi siempre por encima de los 500 puntos básicos.

    La banca no puede pagar el primer rescate


    La esperanza del Gobierno es que el rescate lo pague la propia banca, una vez saneada. Sin embargo, eso no será exactamente así, porque es matemáticamente imposible que lo hagan. Me explico. Aún faltando por saber la cantidad exacta que van a necesitar bancos y cajas, lo que se les dará va a ser para tapar el agujero de la burbuja inmobiliaria. Es decir, si ahora tienen contabilizados pisos y créditos por valor de 62.000 millones (una de las cifras dadas por las auditorías, a la espera de que se hagan otras exhaustivas), que en realidad puestos en el mercado no valdrían ni la mitad o directamente serían incobrables, lo que ocurrirá es que van a tener 62.000 millones prestados del Fondo de Rescate Europeo. Bien, para poder devolver ese préstamo, con unos intereses de alrededor del 8 % (por exigencias de la normativa comunitaria y para evitar la competencia desleal con los bancos que no recibirán tales fondos), tendrían que esperaraños, bastantes años, a que los pisitos y solares volvieran a valer los 62.000 millones y que quienes tienen préstamos de dudoso cobro vuelvan a tener una situación solvente. Ambas cosas, la revalorización del precio de la vivienda y que los que han pedido créditos vuelvan a ser solventes están lejos de alcanzarse porque estamos en plena recesión económica. Ni en el corto ni el medio plazo podrán verse.

    Por otro lado, la banca tiene otro serio problema, que es el círculo vicioso de la Deuda Pública. Desde el inicio de la crisis, tanto el Banco Central Europeo como otros bancos de fuera de España han prestado a la banca nacional cantidades ingentes (del BCE han llegado a recibir en unos meses 300.000 millones de euros -el 30 % del PIB de España-) que tienen que devolver. Ese dinero ha sido invertido mayormente en la compra de Deuda Pública, tanto nacional como de otros países cuyos intereses eran elevados, para asegurarse un beneficio neto en el negocio. Es decir se produce un círculo en el que el BCE y otros bancos prestan a la banca que a su vez presta al estado comprando Deuda Pública el cual acude en su rescate pidiendo para ello un rescate a Europa. Y de ahí no salimos. No salimos, porque estamos en un círculo de deuda en el que no hay ingresos reales. Sino más deuda para tapar deuda ya existente. Cuando estalle la burbuja de la deuda pública que tiene la banca española hará palidecer a la del ladrillo. No tardará en hacerlo. Grecia ya ha procedido a una quita de su deuda, y no es descabellado pensar que España y otros países a los que les han comprado deuda pública, como Portugal o Italia, hagan otro tanto en un futuro próximo, lo que dejará a la banca española de nuevo con el culo al aire.


    Finalmente una última consideración sobre la perversión de ese rescate al sector financiero. Dada la enorme deuda que la banca española tiene con el exterior, antes de poder dar crédito a ciudadanos y empresas, tiene que pagarla, por lo que la gran mayoría de ese dinero que reciban no se trasladará a la economía productiva, sino a la financiera, la misma que ha provocado la crisis económica mundial. Es decir, el rescate no va a servir para reactivar la economía real.


    EL SEGUNDO RESCATE


    Esto es una cuestión de matemáticas básicas. Si España debe casi el 400 % de su PIB,repartido entre el 300 % de deuda privada y un 70 % de pública, ¿cuántos años necesitamos para pagar las deudas? 4 y eso dedicando todo nuestro PIB a pagarla además de no seguir endeudándonos. Pero como seguimos endeudándonos -porque si no “cierra España”...- tendríamos que hacer que el PIB creciera muy por encima para poderlas pagar. Pero el hecho es que el PIB cae, porque estamos en recesión, y acabaremos el año con una caída que puede llegar al 4 %. O sea, que matemáticamente es imposible que paguemos.

    Por otro lado, como acabo de exponer al hablar del primer rescate, también es matemáticamente imposible que la banca pueda hacer frente al pago del primer rescate, con lo que al final será el estado español quien tenga que responder por él, agravándose los ya maltrechos datos de deuda pública y déficit.

    Los mercados, que son muy listos y están bien informados, ya no se fían de la España deRajoy. Las medidas de éste han conducido al país a una situación de impago en la práctica, que se verá en cuestión de pocos meses. Cuando eso se produzca, muchos van a perder dinero, porque habrá o una quita de la deuda (condonación parcial de la Deuda Pública) o un rescate del país para poder seguir pagando los cuantiosos intereses y capital que debe el estado.

    Tras el primer rescate ha habido varias cumbres, del G-20, del Eurogrupo y de la Unión Europea. Sin embargo, pese a las buenas intenciones, como estimular el crecimiento, caminar hacia la unión fiscal europea con la emisión de eurobonos, o que del primer rescate sólo responda la banca y no el estado, lo cierto es que concreto, no hay nada. Sólo palabrería barata y ninguna medida práctica, salvo las que nos han conducido hasta aquí. Porque, pese a tanta cumbre, lo único que se va a hacer son más recortes. Se habla de subir el IVA, recortar la prestación por desempleo, despedir empleados públicos, suprimir pagas extras o complementos de funcionarios, recortes en becas y más repago en educación y sanidad etc. ¿Os acordáis de mis posts? Todo eso lo fui anunciando sucesivamente antes y después de las elecciones y los di por hecho en cuanto se pidió el primer rescate. Porque un rescate, como el que Rajoy pidió, por mucho que él diga que no tiene condicionamientos macroeconómicos, siempre es una intervención, como expliqué en el post que hablaba de ese rescate que pidió.

    Todas esas medidas de ajuste lo único que harán es empeorar la situación. Voy a poner unos ejemplos sencillos de algunas de ellas y como funcionan:

    -Subida del IVA. Supondrá que la gente comprará menos, por lo que caerá la recaudación por IVA pese a que se haya subido, al tiempo que cerrarán más empresas, incrementando el paro y disminuyendo la recaudación del Impuesto de Sociedades y de Autonómos, lo que aumentará el déficit público, al caer los ingresos del Estado, obligando a emitir más deuda para podernos seguir financiando.


    -Recortes al sueldo de funcionarios y despido de empleados públicos. El único sector que aún puede consumir algo, reducirá su consumo, porque el sueldo no les dará apenas para vivir, con el mismo efecto que la subida del IVA. Por otro lado los despidos aumentarán la ya elevadísima cifra de parados.

    -Recorte de las prestaciones por desempleo. Esto generará un menor consumo también, porque los parados no tendrán ingresos y si pueden comer ya será mucho. Aunque el peor efecto será el incremento del malestar social, con más huelgas, manifestaciones y posiblemente actos que el gobierno del PP calificará de “kale borroka” -terrorismo callejero- como los protagonizados por los mineros. La conflictividad social desanimará a los inversores, tanto nacionales como extranjeros a abrir nuevos negocios, algo que ya está notando el turismo, que ve como caen las reservas para este verano.

    -Privatizaciones. Las privatizaciones de lo poco que aún es público, o sea de todos, supondrá un ingreso para el estado en el año en el que se vende -se pretenden hacer privatizaciones por valor de 30.000 millones de euros-. Sin embargo lo que se privatice, no dará un euro a las arcas públicas en los años venideros, o sea, a todos, sino que se lo dará a quienes lo hayan comprado... a precio de saldo, porque con la situación económica que padecemos, cualquier cosa que se privatice se hará a un valor muy inferior del real. Eso supone una merma en los futuros ingresos del estado, que no podrán servir para ayudar a reducir el déficit y obligarán a endeudarnos más.

    -etc.

    Pues bien, todo esto y mucho más lo saben los mercados, las agencias de rating, el FMI y hasta la Unión Europea. Está por ver que nos vayan a salvar otra vez, como con el primer rescate. Muchos países nórdicos se oponen a seguir inyectando dinero público en los países PIIGS (Portugal Irlanda Italia Grecia y Spain) -por cierto “pigs” en inglés significa “cerdos”- sin que haya un férreo control sobre ellos. Puede que en la última cumbre europea Monti y Rajoy hayan aparentado salir victoriosos frente a Merkel, sin embargo, lo que están haciendo es justo lo que le gusta a Merkel: recortar. A Merkel y a esos países nórdicos a los que les va relativamente bien no les gusta pagar sin tener garantías de cobrar. Así que, cuando llegue el segundo rescate, las medidas que van a tomar serán un calco de las tomadas en Grecia, a la que han sacado todo lo que pudieron antes de acceder a condonarle parte de su deuda. Los fondos para este segundo rescate están listos. Tanto el FMI como la Unión Europea han aumentado recientemente la cuantía de los mismos de manera que ahora disponen, entre ambos, de un importe superior al PIB de España -porque seguramente junto con España, Italia necesite un rescate-. 
    El del FMI ha sido el elevado en la pasada cumbre del G-20 a casi medio billón de euros (la mitad del PIB español) y la dotación de los fondos europeos para los rescates (FEEF y MEEF) supera con creces el medio billón de euros. No voy a hacer un listado de las medidas que el segundo rescate nos traerá. Simplementerecomiendo, como dijo a los españoles un economista de la rescatada Irlanda, imaginar lo peor, y será el doble.


    Nos enfrentamos pues a unescenario perversoo un rescate de toda le economía española con condiciones draconianas por parte de Europa y el FMI o la quiebra del país. Lo más probable es que ocurran las dos cosas consecutivamente. Primero el macrorescate a España y posteriormente, una vez bien exprimidos, la quiebra, con una quita ordenada de la deuda como pasó en Grecia. 

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